La sequía

En Texas, el clima alterna entre sequías e inundaciones. De hecho, ellas son los dos tipos de desastres más comunes en Texas. Prepararse para la una o la otra, sin embargo, son dos cosas muy distintas.

Las inundaciones son eventos repentinos. Debes tener un plan para poder actuar de inmediato. Las sequías, por otro lado, son lentas y graduales. Para estar preparado para una sequía, necesitas hacer de la conservación del agua parte de tu estilo de vida.

El impacto primario de la sequía es la reducción del suministro de agua, pero no es el único impacto. La calidad del aire podría verse impactada a causa del polvo, y los fuegos arrasadores pueden convertirse en una seria amenaza.

No obstante la urgencia por la sequía es menor que con otros tipos de desastres, no por eso estar preparado para ella es menos importante. Los siguientes consejos te ayudarán a estar preparado:
  1. Riega tus áreas verdes de una forma eficaz. No dejes que el agua corra. Si llueve, apaga el sistema de aspersores automáticos.


  2. Diseña tus áreas verdes con pasto, plantas y árboles que toleren las sequías. Las especies autóctonas son normalmente una buena elección. Usa mantillo para retener la humedad.


  3. Instala electrodomésticos, inodoros, llaves y regaderas de consumo eficiente del agua. Repara las fugas.


  4. No dejes las llaves abiertas innecesariamente. En lugar de echar las aguas residuales por el alcantarillado, úsalas para regar tu jardín.


  5. Si vives en un área que cuenta con un suministro de agua limitado, ten un plan para una fuente alternativa de agua potable y para los servicios sanitarios.


Durante una sequía, sigue los siguientes consejos y manténte a salvo:
  1. Cuando haya polvo o humo en el ambiente, ponte un cubrebocas, particularmente si tienes una enfermedad respiratoria. Se recomienda un cubrebocas con una calificación de N95. Este filtrará el 95 por ciento de las partículas presentes en el aire.


  2. Protege tu ambiente en interiores cambiando frecuentemente los filtros de aire de los sistemas de aire acondicionado y de calefacción. Súrtete de filtros para que no se te acaben.


  3. No nades en arroyos, lagunas o lagos estancados. Corres riesgo de que estén contaminados y te causen enfermedades.


  4. Las tormentas de polvo podrían volverse una amenaza y reducir la visibilidad y hacer que las condiciones para manejar sean peligrosas. Nunca manejes en una tormenta de polvo.


  5. Los peligros por fuegos arrasadores aumentan. Asegúrate de tener tu juego de suministros de emergencia empacado y listo para cargarlo al coche, y planea tu ruta de escape con anticipación. Infórmate más sobre los fuegos arrasadores.