Emergencias en plantas de energía nuclear


Emergencia en una planta de energía nuclear

Las plantas de energía nuclear usan el calor generado de la fisión nuclear en un entorno contenido para convertir el agua en vapor, lo cual impulsa generadores para producir electricidad. Las plantas de energía nuclear operan en la mayoría de los estados del país y producen alrededor del 20 por ciento de la energía del país. Cerca de 3 millones de estadounidenses viven en un área de 10 millas a la redonda de una planta de energía nuclear en operación.

Aunque la construcción y la operación de estas instalaciones son vigiladas y reguladas muy de cerca por la Comisión Reguladora Nuclear (NRC), los accidentes son posibles. Un accidente podría resultar en niveles peligrosos de radiación que podrían afectar la salud y seguridad del público que vive cerca de la planta de energía nuclear.

Los gobiernos locales y estatales, las agencias federales, y los servicios públicos eléctricos tienen planes de respuesta de emergencia en caso de un incidente de una planta de energía nuclear. Los planes definen dos "zonas de planificación de emergencia". Una zona cubre un área dentro de 10 millas de radio de la planta, en donde es posible que la gente sufra daño por exposición directa a la radiación. La segunda zona cubre un área más extensa, normalmente hasta 50 millas de radio de la planta, en donde los materiales radiactivos podrían contaminar los suministros de agua, los cultivos de alimentos y la ganadería.

Un posible peligro debido a un accidente en una planta de energía nuclear es la exposición a la radiación. Dicha exposición podría venir de los escapes de material radiactivo de la planta en el medio ambiente, normalmente caracterizado por una columna de humo (una formación parecida a una nube) de gases radiactivos y partículas. Los peligros principales para las personas en las inmediaciones de la columna de humo son la exposición del cuerpo a la radiación proveniente de la nube y las partículas depositadas en el suelo, la inhalación de los materiales radiactivos, y la ingestión de los materiales radiactivos.

Los materiales radiactivos se componen de átomos que están inestables. Un átomo inestable suelta su exceso de energía hasta que se vuelve estable. La energía emitida es la radiación. Cada uno de nosotros está expuesto a radiación a diario de fuentes naturales, que incluyen el sol y la tierra. Rastros pequeños de radiación están presentes en los alimentos y el agua. La radiación también se despide de fuentes hechas por el hombre como los aparatos de radiografías, los aparatos de televisión y los hornos de microondas. La radiación tiene un efecto acumulativo. Entre más se expone una persona a la radiación, mayor es el efecto. Una alta exposición a la radiación puede causar una enfermedad grave o la muerte.

Aunque el riesgo de un accidente químico es poco, el saber cómo manejar estos productos y cómo reaccionar durante una emergencia puede reducir el riesgo de daño.



FUENTE: Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA)